Cultura comestible

AFF-F.

Mientras España debate si hubo o no hubo cobra y Carmena se plantea hacer como en Los Simpson y colocar una cúpula sobre Madrid para atajar la contaminación, el corazón de La Recena vuelve a latir. Qué de acontecimientos desde la última vez… Unos Juegos Olímpicos, la boda de Kiko Rivera, el nuevo libro de Harry Potter y hasta estrenamos gobierno.

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Escenario 5  del protocolo contra la contaminación del Ayuntamiento de Madrid.

A nivel personal también he vivido alguna que otra cosa digna de ser contada. No sé si habréis probado la cultura alguna vez pero en este tiempo yo sí y hoy os voy a hablar de esta experiencia. Y digo probado porque la cultura se mira, se escucha, se lee, se siente… Y también se come.

Todo ocurrió en una de las ciudades del mundo con mayor número de estrellas Michelín por metro cuadrado, San Sebastián. ¡Dónde si no! En la avenida Alcalde Elósegui hay una casa centenaria y familiar que obtuvo fama mundial con Juan Mari Arzak, un apellido que da nombre al restaurant que en 1974 se ganó a pulso la primera estrella. Desde entonces no ha bajado la guardia y ya son tres los asteroides de esta cocina.

Con la excusa de celebrar las cosas tuve la suerte de compartir con mi hermana una cena, si no experiencia apasionante, en Arzak. Antes de pasar al menú hay que hacer referencia al impecable servicio y a Elena Arzak, que saluda a cada mesa con una profesionalidad y simpatía que hace que no se eche de menos al gran Juan Mari.

Para empezar, y bebercios aparte, se sirven varios aperitivos tan buenos como sorprendentes. Después pedimos carabineros con krill –un tipo de crustáceo malacostráceo, toma ya–, huevo rojo espacial, chipirones de anzuelo en su tinta, pichón con plumas de patata y carrillera en aros. Y de postre, trufón de chocolate. Ah, y terminas con una especie de bombones en una jaula. Además, cuando te vas recibes impreso el menú para no olvidar qué tomaste.

Hubo elaboraciones que nos gustaron más que otras; ganaron los chipirones -papá siempre tiene razón- y quizá perdió el huevo. Puedo jugar a crítica gastronómica y hablar de sabor, contraste, ligereza, técnica, equilibrio, estética… Pero para mí una de las mejores cosas de la cena es la expectación y la emoción con las que esperas cada plato, y la diversión y el disfrute que experimentas con cada tenedor. ¡Zorionak, Arzak!

 

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Uno de los aperitivos.

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Carabineros con krill.

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Chipirones de anzuelo en su tinta.

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Pichón con plumas de patata.

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Carrillera en aros.

 

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Una respuesta a “Cultura comestible

  1. San Sebastian, como destino gastronómico tiene un problema, y ese es tener que elegir un restaurant, pues la oferta es interminable, tanto por su calidad, como por la veriedad, pero , …hay afortunadas ustedes que cenaron en Arzak……
    Sin duda, si fuera un solo día a SS iría a Arzak, pero con esa excusa, lo bueno es que si puedes, irás cuantas veces quieras a esa ciudad para satisfacer la curiosidad a tu afición al buen comer.

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