París es más bella con lluvia

AFF-F.

Justo antes de que se ponga en marcha el tren que une el aeropuerto con el centro de la ciudad, entra en el vagón un señor con un acordeón. Suena La vie en rose.

Si la primera impresión es la que cuenta, París me habría parecido tan gris como la Gare du Nord y sus aledaños. Sin embargo he vuelto a casa impresionada por una ciudad que hasta entonces nunca me había llamado la atención. Me ha costado años pero por fin he venido a visitar a una amiga y, de paso, a correr el medio maratón.

El viernes cenamos en La Maison de la Truffe de la Place de la Madeleine. Durante el trayecto hasta el restaurant identifico el Arco de Triunfo en un extremo de la Avenida de los Campos Elíseos. Mis guías me cuentan qué es lo que vamos viendo: “Allí está el Puente de los Inválidos, donde está enterrado Napoleón”.

Y no se olvidan de los fun facts, como que la responsabilidad de un accidente en la caótica rotonda de la Place de l´Étoile siempre se reparte entre los conductores. Y a la derecha, imponente y bien iluminada, está la Torre Eiffel.

Aquella –larga– noche me fui a la cama con Midnight in Paris en la cabeza. Si como Owen Wilson me siento en las escaleras de la Iglesia Saint Étienne du Mont, quizá aparezca el Peugeot Landaulet con la crème de la crème literaria de los años 20… Pero por suerte me dormí antes de hacer la prueba.

Midnight1-e1405455122990.jpg

Owen Wilson en las escaleras de Saint Étienne du Mont.

Al día siguiente fuimos en coche a recoger el dorsal del medio maratón al Parc Floral de Vincennes. Mi amiga aprovechó el recorrido para enseñarme un poco más la ciudad: el Palacio del Elíseo, el Museo Louvre, Île Saint-Louis, Île de la Cité, la catedral de Notre Dame

La cola para la recogida de los dorsales era larguísima. Al fin y al cabo corríamos 40.000 personas. De ahí fuimos a hacer otra cola para comer en L´Entrecôte Saint- Germain, donde no se puede reservar. No hay elección, ensalada y entrecôte y patatas fritas como en el madrileño Café de París del que ya hablamos aquí.

viandetest.jpg

Entrecôte y patatas fritas en Le Relais de l’ Entrecôte.

Después nos sentamos en la terraza del típico café frente a la Abadía Saint-Germain-des-Prés. Aprovechamos la tregua de la lluvia para dar una vuelta por la zona y nos subimos al coche para ir a tomar algo a Café du Trocadéro, junto a la Torre Eiffel. ¿Sabíais que la altura de la torre varía en función de la temperatura? Al parecer el acero se dilata en verano y se contrae en invierno, así que a mayor temperatura mide unos centímetros más y viceversa.

Por la noche cenamos en el barrio de Le Marais, donde reside la comunidad judía más importante de Europa. Tras pasar por la Place des Vosges, y por tanto por la casa de Victor Hugo, llegamos al italiano L´Alimentari y allí nos encontramos con unos amigos españoles que también corrían el medio maratón al día siguiente.

La carrera estuvo muy pasada por agua. ¡Al menos mis calcetines Sporcks, mi último descubrimiento en materia deportiva, pusieron color a la mañana! Con lo bonita que es la ciudad, el recorrido del Fitbit Semi de Paris es bastante feo salvo por un tramo de tres kilómetros que pasa por la Place de la Bastille y el Hôtel de Ville. Entonces recordé el famoso y polémico beso capturado por Robert Doisneau, una de las fotos más conocidas del siglo XX.

Robert-Doisneau-Parigi-fotografia-Il-Bacio-Il-bacio-dell-Hotel-de-Ville.jpg

“Le baiser de l’hôtel de ville”. Robert Doisneau, 1950.

Después de la pertinente ducha mi visita termina en un bistro de la rue Marbeuf, Chez André. Una vez leí algo sobre el origen de la palabra bistro. Cuenta la leyenda que cuando en 1814 los rusos invaden Montmartre y ganan la batalla de París, corrieron a los establecimientos a pedir alcohol. Como los soldados no podían beber en horas de servicio gritaban a los camareros “быстро”, que significa rápido y que se pronuncia bistro, para que sus superiores no les pillasen.

Me voy con ganas de volver. Me falta la típica foto de turista en la Pirámide del Museo del Louvre o poner un candado en el Pont des Arts…o en el Pont Neuf. Pero cuando vuelva tiene que hacer buen tiempo, aunque para algunos “París es más bella con lluvia”.

Anuncios

2 Respuestas a “París es más bella con lluvia

  1. Si me aceptas la próxima vez que vayas, i ya que te gusta conocer restaurants, bistros y cafés, me encantaría llevarte l’orangerie en la ile de Saint Louise, el mas romántico de Paris

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s